Danial Ortega con Dmitry Medvedev
"La decisión tomada por Nicaragua es un acto dirigido a afirmar la primacía de los principios básicos del Derecho Internacional y a contribuir a la formación de un mundo multipolar y justo."

(El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, despues del reconocimiento de la independencia de Abjasia por parte del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.)

Solidaridad con Abjasia y con el pueblo de Osetia del Sur

Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Abjasia

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Futuro presidente debe consolidar la sociedad de Abjasia y establecer buenas relaciones con sus vecinos

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10/08/2011 -- El candidato vencedor en las elecciones presidenciales anticipadas en la república caucasiana de Abjasia, tendrá que consolidar la sociedad abjasa y establecer relaciones equilibradas con los países vecinos.

La votación tendrá lugar el 26 de agosto y fue convocada tras la muerte súbita del presidente de la república Serguéi Bagapsh en mayo de 2011.

El gobierno de Georgia, que no reconoce la independencia de Abjasia y la considera territorio “ocupado”, ya hizo su jugada preelectoral. En una reunión extraordinaria, el parlamento georgiano aprobó las enmiendas a la ley de pasaportes y documentos de identidad para los ciudadanos de Georgia y los extranjeros residentes en el país. A partir de ahora los residentes de Abjasia y Osetia del Sur recibirás cédulas de identidad y tarjetas de transporte que permitirán a sus titulares tener acceso a todos los servicios sociales que disfrutan los ciudadanos de Georgia.

No obstante, esta medida populista no influyó de ninguna manera en la opinión pública ni en los procesos políticos en Abjasia. Todos los candidatos a la presidencia - el presidente interino Alexander Ankvab, el primer ministro Serguéi Shamba y el líder del opositor Foro de la Unidad Popular de Abjasia Raul Jadzhimba – son partidarios convencidos del desarrollo independiente de la república.

Los tres son figuras importantes de la política abjasa. Sin embargo, algunos temen la repetición de los acontecimientos del otoño e invierno de 2004. Entonces disputaron la presidencia Serguéi Bagapsh y Raúl Jadzhimba. A raíz de su confrontación Abjazia se vio al borde de una guerra civil. Entonces, la activa y oportuna mediación de Rusia permitió conservar la paz en la república.

A principio de esta campaña electoral la influyente organización no gubernamental "Consejo de Decanos de Abjasia” propuso a los rivales concluir un trato que contemple el reparto de los cargos “clave” una vez terminados los comicios. Ninguno de los candidatos apoyó esta propuesta. Pero, sea quien sea el nuevo líder de la república, la consolidación de la sociedad abjasa será tarea de primer orden en su agenda. Aunque no la única.

Las relaciones con Rusia

La base legal de las relaciones entre Rusia y Abjasia es el Tratado de amistad, cooperación y ayuda mutua firmado en septiembre de 2008. De acuerdo con este documento, en el territorio abjaso se encuentran mil quinientos efectivos que forman el contingente militar ruso allí.

Recientemente se filtró la información que Rusia va a aumentar hasta 3.500 los soldados rusos para el año 2013. No obstante, el ministro ruso de Defensa Anatoli Serdiukov en julio no confitmó este dato.

Está claro que tanto Moscú como Sujum abrigan serios temores de que Georgia aumente la presión militar sobre Abjasia e intensifique los actos de sabotaje.

Es poco probable que Tbilisi a medio plazo se atreva a realizar una operación militar abierta contra Sujum – de ello es garante el contingente militar ruso. Pero los actos de sabotaje contra la antigua región georgiana podrán llegar a ser muy intensos.

Para Rusia este problema representa amenaza para la seguridad de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 en Sochi. No en vano el titular de Defensa, Anatoli Serdiukov, últimamente visitó la república en dos ocasiones – el 13 de julio y el 3 de agosto.

Moscú, además, relaciona la seguridad de las Olimpíadas con la resolución de sus pretensiones territoriales cuyo objeto son 160 kilómetros cuadrados del territorio abjaso en la zona noroccidental de la provincia de Gagri, contigua al lago Ritsa.

Parte de este territorio, el pueblo Aíbga, que linda con el área metropolitana de la ciudad de Sochi, durante la época soviética fue dividida entre Georgia (la República Autónoma de Abjasia) y Rusia.

La conrtroversia de la delimitación de la frontera se convirtió en el primer problema serio de las relaciones bilaterales. El Ministerio de los Asuntos Exteriores de Abjasia se atiene a la ley sobre la frontera estatal de la república que estipula lo siguiente: “La frontera estatal de la República de Abjasia, en el momento de su constitución según las normas legales internacionales, pasa: a lo largo de la frontera terrestre con la Federación de Rusia por la frontera de la República Autónoma de Abjasia delimitada por las actas legislativas de la URSS...” No obstante, si Abjasia cede este territorio, tendrá la posibilidad de participar en los proyectos olímpicos muy interesantes y de formar parte del núcleo turístico de las Olimpíadas.

Las relaciones con Georgia

En los últimos meses en Tbilisi se habla mucho de las iniciativas de “reintegración pacífica” de la antigua región. Las enmiendas a la ley sobre pasaportes están dirigidas, en realidad, a los residentes de Abjasia y Osetia del Sur. En los documentos de identidad para ellos no habrá ninguna inscripción en la lengua georgiana.

A simple vista podrá parecer que Tbilisi sacó conclusiones de su infructuosa política con respecto a la antigua región y está dispuesto a ofrecer a Sujum a elejir entre varias opciones del estatus especial de la república (hasta el estatus de miembro asociado) dentro de la Georgia unida. Pero la historia evidencia: en cuanto la influencia de Rusia en la región por alguna razón se debilitaba, las autoridades georgianas olvidaban de inmediato todos los discursos sobre la autonomía de Abjasia y empezaban a aplicar una dura política centralista, muchas veces usando la fuerza.

No obstante, tarde o temprano la vida obligará a Sujum y Tbilisi a sentarse a la mesa de negociaciones aunque sea para solucionar las tareas económicas y humanitarias primordiales.

En la entrevista concedida a los medios rusos y georgianos en vísperas del tercer aniversario del conflicto ruso-georgiano del agosto de 2008, el presidente ruso Dmitri Medvédev declaró que Rusia apoyaría las negociaciones entre Georgia, Abjasia y Osetia del Sur y nunca pondría ningún obstaculo para que se celebraran.

“Estaré muy contento si, digamos, los líderes de Georgia, Abjasia y Osetia del Sur se sienten en la mesa de nagociaciones y piensen en cómo vivirán de aquí en adelante, cómo asegurarán paz y orden público en la región, cómo será el destino de sus pueblos, tan cercanos étnicamente, qué podrán crear conjuntamente en un futuro”, - añadió Medvédev.

El presidente interino de Abjasia, Alexander Ankvab, durante la campaña electoral declaró: “Abjasia está dispuesta a firmar con la parte georgiana un acuerdo muy completo que descarte la reanudación de la guerra pero no estudiará siquiera las cuestiones relacionadas con el regreso de los refugiados”.

El tema de los refugiados georgianos será uno de los más complicados para el nuevo presidente de Abjasia. Tbilisi afirma que durante la guerra entre 250 y 300 mil georgianos abandonaron la república. Las autoridades de Georgia insistirán, sin duda, en su regreso presionando a Sujum también a través de las organizaciones internacionales. En este caso la diplomacia rusa, por lo visto, tendrá que asumir las funciones del defensor de Abjasia en diferentes organismos – desde la OSCE hasta la ONU, donde la república no tiene representación oficial.

Las relaciones con la comunidad internacional

Otra tarea esencial para el futuro mandatario de Abjasia derá la ampliación del reconocimiento internacional de la república.

Como bien se sabe, por ahora Abjasia está reconocida por cinco miembros de la ONU: Rusia, Venezuela, Nicaragua, Nauru y Vanuatu.

El ministerio abjaso de Asuntos Exteriores está llevando a cabo las consultas con los países que podrían, de iure o de facto, reconocer la independencia de la antigua región georgiana. En este aspecto Sujum cuenta, sobre todo, con los países de América Latina (especialmente con Ecuador y Bolivia) y los países donde haya una importante comunidad abjasa (además de comunidades de Jordania, Siria, Líbano).

Merece una especial atención el desarrollo de las relaciones entre Abjasia y Turquía. No se puede hablar, de momento, sobre el reconocimiento de la república por Ankara pero la cooperación económica abjaso-turca es muy dinámica. No se puede descartar incluso el conflicto de los intereses de los inversores rusos y turcos. El futuro presidente de Abjasia tendrá que buscar un compromiso que atraiga al país las inversiones.

Sólo la política de los equilibrios razonables demostrará al mundo la estabilidad de Abjasia como un estado independiente. Aún así las autoridades abjasas necesitarán el apoyo de Rusia para conseguir a crear un estado viable. (Fuente)