Danial Ortega con Dmitry Medvedev
"La decisión tomada por Nicaragua es un acto dirigido a afirmar la primacía de los principios básicos del Derecho Internacional y a contribuir a la formación de un mundo multipolar y justo."

(El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, despues del reconocimiento de la independencia de Abjasia por parte del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.)

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Expedición Abjasia: Al centro de la tierra

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ESPELEOLOGÍA: Una expedición a la cueva Krubera-Voroya, situada en la República de Abjasia, llevó al español Jorge Membrado hasta los 2.080 metros después de 12 días de sumersión a cuerda. La sima más profunda que se conoce en todo el mundo es la de Abjasia.

14/10/2010 -- Por: MIGUEL ÁNGEL SALES

Su ambición no tiene límites. Tanto es así que ya está pensando en nuevos retos, aunque todavía no tiene muy claro cuál será. Eso sí, casi seguro que la nueva expedición se producirá el próximo año. Mientras llega, Jorge Membrado continúa muy activo y no se toma ningún respiro, y eso que apenas hace unas semanas descendió a la sima más profunda que se conoce en el mundo, una hazaña que han logrado muy pocos espeleólogos y que no está al alcance de todos, sobre todo si se hace sin la ayuda de oxigeno.

El morellano, que también ha escalado picos como el Aconcagua, el Kilimanjaro y el McKinley, formó parte junto al murciano Jesús Sánchez-Dehesa y otros espeleólogos extranjeros de la expedición internacional Towards the Center of the Eart (Hacia el centro de la tierra), compuesta por 24 integrantes y que cumplió con éxito el descenso a la cueva Krubera-Voroya, situada en la república de Abjasia en el Caucaso. “He vivido una experiencia sensacional, ya que además hemos logrado nuestros objetivos”, señala Membrado, quien recuerda lo intensos que fueron “los 12 días de descenso, con jornadas incluso de 16 horas de trabajo”. Y es que el sistema es similar al de afrontar un pico, instalando varios campamentos.

Membrado solo bajó hasta los 2.080 metros de profundidad, de los 2.191 que tiene la sima. Y no lo hizo más porque los metros finales son submarinos, aunque se atrevió a bucear a pulmón un sifón, que le llevó a los 2.080 metros. “Nos quedamos a esta profundidad para iniciar nuestro trabajo. Así instalamos medidores digitales para observar las fluctuaciones de los niveles del agua, tomamos muestras de insectos para estudiarlos, exploramos nuevas zonas e hicimos un reportaje fotográfico”, indica.

Muchas dificultades // El espeleólogo morellano es consciente de que pueden haber simas más complicadas que la Krubera-Voroya, pero esta es la más profunda y esto de por sí ya dificulta su descenso… y su regreso al punto de origen. Este es para Membrado uno de los momentos más adversos: “Cuando subes un pico, el 75% del esfuerzo lo haces al ascender y el otro 25% al bajar. En una sima sucede lo mismo, pero hay que tener en cuenta que el mayor desgaste se produce al final. Además, la presión psicológica es mayor”.

Pero en una cueva, hay otros factores que influyen, como el frío o la falta de luz, pero es quizás la humedad, del 100%, la mayor adversidad. “Es algo que ya sabemos de antemano, pero hay que afrontarlo. Después de tantas expediciones, uno ya se acostumbra a dormir totalmente empapado”.

Y por si todo esto fuera poco, los aventureros tuvieron que lidiar con “sobornos a la entrada y la salida de Rusia, problemas con algunas cuerdas e intensas lluvias”, recuerda Membrado. Todo esto provocó que su estancia en la zona fuese de tres semanas, concluidas con éxito. Tras superar los primeros inconvenientes establecieron el campamento base en la meseta de Arabika, a una altitud de 2.250 metros, donde está la entrada de la cueva.

Exceso de equipaje // El amor por la espeleología es lo que hace que Membrado no dude en seguir descubriendo lugares para el estudio. De no ser así no se entiende que él y su compañero iniciaran la aventura con 600 kilos de peso, incluyendo alimentos, tres equipos de buceo y cuatro vivacs portátiles. Además emplearon 3.000 metros de cuerda e instalaron 800 anclajes: “Después de tanto tiempo ya te acostumbras a llevar tanto peso”.

El morellano tiene previsto regresar en el 2014, con más información tras los estudios realizados. Y quien sabe si podrá descender más, ya que hay quien piensa que se puede bajar más de los 2.191 metros. (Fuente)