Danial Ortega con Dmitry Medvedev
"La decisión tomada por Nicaragua es un acto dirigido a afirmar la primacía de los principios básicos del Derecho Internacional y a contribuir a la formación de un mundo multipolar y justo."

(El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, despues del reconocimiento de la independencia de Abjasia por parte del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.)

Solidaridad con Abjasia y con el pueblo de Osetia del Sur

Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Abjasia

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Abjasia es una República Digna y por eso se la quieren tragar

Por: Américo Díaz Núñez (Embajador venezolano en Belarus)

MINSK (Febrero de 2010) -- Estados Unidos quiere tener bases militares más cerca de Rusia, y por eso instigó al gobierno títere de Ucrania a armar la invasión georgiana a Osetia del Sur y Abjasia en 2008, para doblegarlas y ocuparlas, porque ambos pequeños territorios independientes están cerca de Sochi, en el Mar Negro, zona estratégica para instalar bases navales y coheteriles antirrusas. (Por cierto, Sochi va a ser sede de los Juegos Olímpicos de 2014, bajo el patrocinio de la Federación de Rusia.)

Estuve en breve visita en Sujum, capital de la República Independiente de Abjasia, a orillas del Mar Negro, en la toma de posesión de su presidente, Serguey Bagapsh, a mediados de febrero de 2010, y me sorprendió el estado ruinoso de muchos de sus edificios y casas, la destrucción causada por una guerra entre 1992 y 1993, y la invasión georgiana de 2008, justo cuando comenzaron los Juegos Olímpicos de Pekín, el 8 de agosto, planificada en esa fecha para que pasara desapercibida.

Pero no fue así. Abjasia, desconocida para el mundo, pasó a un primer plano como región en guerra civil por su independencia.

Vale la pena conocer de cerca la verdad de los acontecimientos que convulsionaron a la región del Cáucaso durante los últimos años. Aunque la más reciente agresión georgiana fue más violenta en Osetia del Sur, no dejó de causar daños en Abjasia, cuya soberanía en un valle alto fue recuperada en esa ocasión con la derrota militar de Georgia también allí.

Me invitaron, junto al colega embajador en Rusia, el general en retiro Hugo García Hernández, al acto de posesión del cargo de presidente de la República Independiente de Abjasia, el 12 de febrero pasado, Día de la Juventud en Venezuela.

Acepté la invitación no sólo por mera curiosidad de conocer de cerca una lejana región caucásica llamada Abjasia, nombre que recuerda viejos idiomas vinculados al Oriente Medio e historias de invasiones y guerras borradas por el tiempo remoto, con costumbres, tradiciones e indumentaria que se mezclan con las de sus invasores (iglesias y capillas ortodoxas, es decir, cristianas de Oriente, católicas y turcas) porque esa orilla del Mar Negro fue camino obligado de varias culturas y poderes terrenales, las cruzadas y los choques entre imperios poderosos del pasado.

Era necesario conocer también su realidad actual, su gente, su gobierno.

Allí están presentes en testimonios mudos del Imperio Turco, Constantinopla, los persas, los mongoles, la Rusia Zarista, la Unión Soviética, la posesiva Georgia con su gobierno títere de Estados Unidos, tras una de esas “revoluciones de colores” para engañar incautos; la dominación griega, romana y turca ya casi olvidadas, con el esplendor del Imperio Otomano, y la natural condición turística de las playas y el paisaje semimontañoso que contornea al quieto Mar Negro, que ahora en invierno no es tan atractivo como en el verano, según nos dicen nuestros anfitriones Maxim y Ashra (de impronunciables apellidos abjasios), ambos altos funcionarios del gobierno que reta al mundo a reconocer la independencia de su pequeño pero digno país.

Un largo viaje Minsk-Moscú-Sochi-Sujum

Una noche de tren hasta Moscú (700 Kms.), un vuelo Moscú – Sochi (sur de Rusia, Mar Negro, sede de la Olimpíada de 2014) de 2 horas y media, y 150 Kms. por tierra de Sochi a Sujum por una carretera serpentiante, porque en la capital de Abjasia siguen reconstruyendo el aeropuerto después de la destructiva guerra civil y la invasión georgiana. Este fue el largo itinerario para cumplir la misión diplomática de representar a la República Bolivariana de Venezuela en tan importante acto de soberanía en un país pobre y pequeño.

Como se sabe, Venezuela reconoció a las repúblicas de Abjasia y Osetia del Sur, independientes desde la disolución de la URSS en 1992, pero entrampadas en las intrigas de la política internacional de Estados Unidos, cuyo gobierno está empeñado en tener enclaves militares cerca de Rusia, un enemigo que ya no es comunista, pero no se dice porqué sigue siendo objetivo militar norteamericano.

Siendo parte de Georgia, una pequeña república montañosa que formó parte de la URSS durante 80 años de poder soviético, estas dos repúblicas reclamaron su derecho a la independencia en 1991 porque sencillamente no son georgianas (Stalin las agregó a su natal Georgia sin razón alguna en 1931, dicen sus actuales autoridades).

Pero la única respuesta fue la guerra, la violencia genocida de gobiernos pronorteamericanos en Georgia y Ucrania, el lejano vecino que se prestó a servir de comadrona de un parto contranatura confabulado por el imperio gringo: negar el derecho a la independencia que sí otorgó por la fuerza, tras una cruenta guerra étnica, a la cuna de la cultura serbia en Kosovo, antigua provincia de Yugoslavia y, disuelta ésta, de Serbia.

Agradecimiento a Hugo Chávez

En todas partes, al saber que éramos tal vez los únicos venezolanos en mucho tiempo en esas lejanas tierras abjasianas, la gente mostraba su agradecimiento a Venezuela repitiendo el nombre de Hugo Chávez, “nuestro amigo, nuestro hermano”.

El embajador García Hernández, virtual representante venezolano ante el gobierno independiente de Abjasia (concurrente desde Moscú, cuando se le autorice formalmente) fue ovasionado, al hablar en el acto solemne de toma de posesión del presidente S. Bagapsh, mencionó el nombre de Hugo Chávez Frías, sin esperar la traducción al ruso de la frase completa, porque allí se habla ruso como segundo idioma nacional. El breve mensaje del colega embajador en Rusia estremeció la sala en aquel acto solemne.

Fue ocasión propicia para conocer allí, entre los otros invitados, al actual presidente de Osetia del Sur, a su canciller y otros ministros, todos atentos y amables con los dos representantes venezolanos en aquel acto soberano.

Pudimos hablar dos veces con el presidente Bagapsh, antes y después de su asunción, la última en plena calle, cuando nos informó de su planificado viaje a la América del Sur en los próximos meses.

Expresaron el profundo agradecimiento de sus pueblos al señor presidente Chávez por el reconocimiento simultáneo a ambas repúblicas independientes y a Venezuela por la valentía de ese gesto solidario.

País subtropical

Abjasia está ubicada en la zona subtropical de los montes del Cáucaso, totalmente llenos de nieve en esta época invernal, con un clima benigno en primavera y verano, por lo cual tiene las condiciones naturales para un turismo masivo de millones de rusos, ucranianos y de toda Europa del sur y del este, a pesar de tener escasos 240.000 habitantes y ser una estrecha franja de tierra entre las orillas del Mar Negro y las altas montañas del Cáucaso, como ya dijimos.

Se puede observar la gran cantidad de instalaciones turísticas y de descanso que todavía están funcionando, a pesar de las guerras, y esa es la esperanza de las autoridades para terminar de reconstruir las huellas de los conflictos bélicos que, según ellas, ya terminaron.

Quieren que vayamos en verano a ver aquel paraíso subtropical que produce dulces mandarinas, naranjas, uvas, tabaco y otros cultivos tropicales, que allí sirven para sustentar la débil economía del país, porque su fuerte es el turismo.

Una delegación del gobierno de Abjasia recorre la América Latina en busca de apoyo diplomático a la joven república. La conocimos en Sujum, porque se trata del nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, nuestro amigo Maxim Gundjia, quien nos recibió en el aeropuerto de Sochi, y una funcionaria de protocolo de ese despacho. Estuvo en Argentina, Brasil y Ecuador, para luego ir a Venezuela y Nicaragua, en tareas de establecimiento de relaciones diplomáticas y preparación de una próxima visita del presidente Bagasp, pero en el caso de estos dos últimos países, la instalación próxima de su embajada en Caracas y Managua.

Abjasia quiere hacer negocios con la América Latina y su presidente viene a explicar su propuesta de mutua cooperación sobre la base del respeto y la solidaridad, según nos informaron en esta visita de dos días a Sujum.