Danial Ortega con Dmitry Medvedev
"La decisión tomada por Nicaragua es un acto dirigido a afirmar la primacía de los principios básicos del Derecho Internacional y a contribuir a la formación de un mundo multipolar y justo."

(El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, despues del reconocimiento de la independencia de Abjasia por parte del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.)

Solidaridad con Abjasia y con el pueblo de Osetia del Sur

Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela-Abjasia

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Abjasia desafía aislamiento internacional al concluir democráticamente elecciones presidenciales

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01/09/2011 -- La población de Abjasia en las elecciones presidenciales del pasado 26 de agosto, expresó su apoyo al presidente en funciones Aleksandr Ankvab, es decir votó por la construcción de un estado de derecho soberano a pesar del aislamiento internacional.
Su victoria significa que la república mantendrá el curso de la cooperación estratégica con Rusia, sin perder el control de los principales activos económicos situados en su territorio.

El Comité Electoral Central del país con unos 260.000 habitantes y un electorado de 140.000 votantes registrados comunicó que Ankvab obtuvo el 54.9% de los votos emitidos. Por lo tanto, no es necesario celebrar una la segunda vuelta, porque la legislación vigente, estipula que será elegido presidente el candidato que reúna más del 50% de los votos (la mitad de los votos emitidos más un voto).

A diferencia de la mayoría de las ex-repúblicas soviéticas, en Abjasia no se pudo predecir de antemano cual sería el resultado de los comicios, como tampoco esperar una participación total, aunque en los recientes comicios, el 71 % del padrón acudió a las urnas.

Ankvab, uno de los hombres más cercanos del anterior presidente abjasio, Serguei Bagapsh, fallecido en pasado junio en una de las clínicas de Moscú, desde el principio se perfiló favorito de la corta campaña electoral. Los habitantes del país recuerdan como en 2004, gracias precisamente al carácter decidido de Ankvab, pudieron defender los resultados de los comicios, es decir, la victoria de Serguei Bagapsh.

Aquellas elecciones fueron una completa sorpresa tanto para Moscú, que había apostado por otro candidato, como para los países occidentales que no esperaban un traspaso de poder tan civilizado en una pequeña república ex-soviética que había retado a Georgia. Por ironía del destino, la alternativa al poder se impuso en Abjasia con más rapidez que en su antigua metrópoli, Georgia.

La intriga principal de las recientes elecciones no era el nombre del candidato que reuniría más votos, porque era evidente que lo sería Ankvab, sino la necesidad de celebrar la segunda vuelta.

Dos candidatos, el primer ministro del país, Serguei Shamba, y el líder del partido en la oposición “Foro de la unidad de Abjasia”, Raul Jadzhimba, se disputaban el derecho de enfrentarse a Ankvab en la segunda vuelta. Shamba parecía gozar de una ventaja por disponer de ciertos recursos administrativos y haber llegado a ser conocido en Rusia y en otros países en los 12 años que ocupó el puesto del Ministro de Relaciones Exteriores. De haber salido a la segunda vuelta y conseguido que su adversario Raul Jadzhimba le prestara su apoyo, habría podido rivalizar con Aleksandr Ankvab. Jadzhimba, quien perdió en 2004 frente a Bagapsh, difícilmente se veía como ganador potencial de las elecciones.

No obstante, los votos de los partidarios de Shamba y de Jadzhimba se dividieron casi mitad por mitad, hecho que convino a Ankvab, porque de esta manera ningún candidato pasó a la segunda vuelta.

De acuerdo con los datos del equipo de Ankvab, por su candidato votaron 58.000 electores, por Seguei Shamba, 23.000 y por Raul Jadzhimba, 22.000. Los datos preliminares que fueron hechos públicos el pasado sábado al mediodía evidenciaban que Ankvab había reunido casi el 55% de los votos y Shamba y Jadzhimba, el 21% y el 22%, respectivamente, lo que confirma las estimaciones anteriormente indicadas.

¿Por qué Serguei Shamba, quien goza de popularidad en el país, reunió más o menos el mismo porcentaje de votos que el menos popular Raul Jadzhimba? Todo parece indicar que tuvo su efecto la aparición de materiales comprometedores contra Ankvab: en un vídeo Tenguiz Kitovani, antiguo líder de los grupos de guerrilleros georgianos que irrumpieron en Abjasia en agosto de 1992, acusa a Ankvab de haber sido en aquellos terribles días agente secreto de Georgia y haber facilitado al Ejército georgiano datos sobre desplazamientos de las tropas abjasias.

No obstante, Kitovani tiene una reputación tan poco envidiable y la versión de la traición de Ankvab parece tan inverosímil que casi nadie en Abjasia dio crédito a estas declaraciones. Al mismo tiempo, al equipo de Shamba se le empezó a sospechar de no jugar limpio, aunque el primer ministro descartara cualquier vínculo con el vídeo.

“Posiblemente en contra de Shamba trabajó también su amenaza de que en caso de su fracaso, los acontecimientos seguirían el guión de Oriente Próximo”, supone el investigador del Centro de estudios post-soviéticos de la Universidad Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, Aleksandr Chechevíshnikov.

Fue un grave error. Desde 2008, cuando fue reconocida la independencia de Abjasia, los habitantes del país se muestran decididos a no permitir en su territorio enfrentamiento alguno, y mucho menos, armado. Por fin consiguieron sentirse seguros, viviendo medio adormilados bajo la protección de Rusia y gozando de un clima subtropical. Y todo político que les amenace con romper este idilio, no tarda en perder puntos”, señala.

En cuanto a las propuestas políticas anunciadas por los tres candidatos, parecen ser muy similares: cooperación estratégica con Rusia con el mantenimiento de la independencia de la República.

A nivel económico ello significa lo siguiente: se mantendrá una activa cooperación con su vecino del norte, pero sólo en los límites que les permitan a las autoridades abjasias retener el control del sistema hotelero del país, de la tierra y de los inmuebles, sin el cual no habrá independencia de Abjasia.

Tbilisi opta por pasar por alto estos matices y sigue llamando a la región secesionista marioneta de Moscú y, por lo tanto, es con Moscú es con quien hay que llegar a un acuerdo sobre el futuro de la “invadida” Abjasia. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Georgia y algunos parlamentarios georgianos se vieron en la obligación de hacer estos días declaraciones pertinentes.

El Director del Centro de estudios geopolíticos de Tbilisi, Aleksandr Chachiya, califica esta política de “miope”, porque los intentos de conseguir el retorno de Abjasia, excluyendo a sus autoridades de las negociaciones, están resultando ineficientes a lo largo de la segunda década consecutiva. Y, dado el estado actual de las relaciones ruso-georgianas, difícilmente lo serán en el futuro. (Fuente)